LO CORROBORA UN ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE PRINCETON
La patada en los testículos nació en Asturias
Publicado el 24 de Marzo de 2010 por Xavi Puig
Un equipo de historiadores de la Universidad de Princeton ha demostrado que la primera patada en los testículos tuvo lugar a finales del siglo XIX en la localidad de Malleza. Según las crónicas que los expertos han recuperado, la patada originaria la propinó Salustiano Posada, un agricultor asturiano que optó por la violencia para resolver un conflicto vecinal. “Existía un pacto tácito entre los hombres: tú no me tocas los testículos y yo no te los toco a ti. Don Salustiano rompió esa regla y luego rompió algunos huevos más también”, apunta el historiador Adam Blerd.
Un equipo de historiadores de la Universidad de Princeton (New Jersey) ha demostrado que la primera patada en los testículos tuvo lugar a finales del siglo XIX en la localidad de Malleza. Según las crónicas que los expertos han recuperado, la patada originaria la propinó Salustiano Posada, un agricultor asturiano que optó por la violencia para resolver un conflicto vecinal. La agresión provocó un gran revuelo y muchos lugareños, asombrados, intentaron reproducir la maniobra e incluso realizaron dibujos y esquemas para que pasara a la posteridad.
“Se sabía que la zona testicular era delicada, pero nunca nadie había pensado en golpearla para desarmar al contrario. De algún modo, existía un pacto tácito entre los hombres, un pacto ancestral. Tú no me tocas los testículos y yo no te los toco a ti. Don Salustiano rompió esa regla y luego rompió algunos huevos más también”, apunta el historiador Adam Blerd. En 1893, Salustiano emigró a México y exportó allí la patada en los testículos.
“Se creía que la patada testicular existía desde siempre, de hecho algún arqueólogo ha llegado a decir que lo primero que hizo el homo erectus al levantarse fue liarse a patadas. Puede que sí, pero no en los testículos. No hay datos, al menos, que lo confirmen. La primera evidencia es la de don Salustiano” insiste Blerd.
Según la investigación, Salustiano Posada fue uno de los muchos indianos que partió a México para probar suerte. Dominar la patada en los testículos le permitió lidiar con numerosos contrincantes, a los que cogía desprevenidos, y pronto se labró fama de duro e implacable. Al cabo de unos años, habiendo conseguido aumentar considerablemente su riqueza, regresó a España y comprobó que la patada se había convertido en una moneda de cambio habitual. Incluso el Rey Alfonso XIII tuvo que llamar al orden a los españoles advirtiendo que podía verse afectada la natalidad del país.
Son muchos los asturianos que reclaman un homenaje oficial a Salustiano Posada, aunque Vicente Álvarez, presidente del Principado de Asturias, ha pedido paciencia “porque no está claro que sea algo de lo que debamos sentirnos orgullosos, por mucho que haya tenido una influencia tan grande”.
domingo, 28 de marzo de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
viernes, 12 de marzo de 2010
HISTORIA DE MALLEZA
Malleza es sin duda uno de los pueblos mas singulares del Principado de Asturias, se le conoce desde principios del siglo XX como “La pequeña Habana” por ser en esa época lugar de veraneo de parte de la burguesía indiana, disponiendo de dos pensiones en la plaza mayor.
En aquella época la mayoría de los vecinos se dedicaban a la agricultura o a la ganadería.
Ya a mediados del siglo XIX los indianos nativos del lugar costearon la reforma de la iglesia dándole el aspecto bizantino y peculiar que todavía podemos admirar, siendo su cúpula verde con su reloj que toca las horas y las medias un punto de referencia en el paisaje local.
Hasta el año 1936, el capital cubano era el impulsor de la economía local, se abrió una panadería, la construcción de los palacios de estilo colonial creo numerosos puestos de trabajo para los albañiles, canteros, carpinteros y ebanistas. En todas las familias había gente que emigrara a la isla caribeña, el círculo de Mallezanos en La Habana ayudo a costear la traída de aguas, la instalación del teléfono, se construyeron dos escuela y una biblioteca.
En los años de la post guerra civil se inicio un modesto despegue industrial con la creación de dos queserías, de una panadería y una
carnicería con fábrica de salazones. Lamentablemente ya no queda nada de estas empresas pioneras, salvo la carnicería que se traslado a la villa de Pravia en los años 1980.
Los años de la post-guerra fueron años negros y de miseria, muchos vecinos emigraron a Argentina y Francia.
La población durante todo el año es de 100 habitantes en el Malleza, y de 450 habitantes en la parroquia. (Pedanía).
Dentro del pueblo de Malleza, existe una ruta de senderismo con una duración de
1h 30 recorriendo todos los barrios del casco urbano, con casonas, palacios coloniales, jardines, bosque autóctono, fuentes de agua potable y una pequeña colección etnográfica.
Pese al alejamiento de las más importantes vías de comunicación Malleza demuestra gracias al trabajo de sus empresarios la posibilidad de poder crear riqueza y puestos de trabajo en un núcleo rural de menos de 100 habitantes.
En aquella época la mayoría de los vecinos se dedicaban a la agricultura o a la ganadería.
Ya a mediados del siglo XIX los indianos nativos del lugar costearon la reforma de la iglesia dándole el aspecto bizantino y peculiar que todavía podemos admirar, siendo su cúpula verde con su reloj que toca las horas y las medias un punto de referencia en el paisaje local.
Hasta el año 1936, el capital cubano era el impulsor de la economía local, se abrió una panadería, la construcción de los palacios de estilo colonial creo numerosos puestos de trabajo para los albañiles, canteros, carpinteros y ebanistas. En todas las familias había gente que emigrara a la isla caribeña, el círculo de Mallezanos en La Habana ayudo a costear la traída de aguas, la instalación del teléfono, se construyeron dos escuela y una biblioteca.
En los años de la post guerra civil se inicio un modesto despegue industrial con la creación de dos queserías, de una panadería y una
carnicería con fábrica de salazones. Lamentablemente ya no queda nada de estas empresas pioneras, salvo la carnicería que se traslado a la villa de Pravia en los años 1980.
Los años de la post-guerra fueron años negros y de miseria, muchos vecinos emigraron a Argentina y Francia.
La población durante todo el año es de 100 habitantes en el Malleza, y de 450 habitantes en la parroquia. (Pedanía).
Dentro del pueblo de Malleza, existe una ruta de senderismo con una duración de
1h 30 recorriendo todos los barrios del casco urbano, con casonas, palacios coloniales, jardines, bosque autóctono, fuentes de agua potable y una pequeña colección etnográfica.
Pese al alejamiento de las más importantes vías de comunicación Malleza demuestra gracias al trabajo de sus empresarios la posibilidad de poder crear riqueza y puestos de trabajo en un núcleo rural de menos de 100 habitantes.
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